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Fundidora Monterrey, un ícono de la cultura laboral

El Parque Fundidora desde su creación, en 1988, ha sido un emblema en la ciudad de Monterrey.

Considerado  como un gran pulmón para la ciudad, este parque está ubicado sobre los terrenos que eran de la compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey.

Esta empresa, durante muchos años fue un ícono de Nuevo León,  fue inaugurada el 5 de mayo de 1900 fue constituida la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., centro fabril donde se instaló el primer alto horno de América Latina, la empresa pasó a ser propiedad federal en 1977, hasta su bancarrota en 1986, dos años después, después de haber sido declarada financieramente insolvente, en 1988 fue creado el Fideicomiso Fundidora cuyo fin es administrar el parque, actualmente el Parque Fundidora se considera un organismo público descentralizado.

ORÍGENES

A finales del siglo XIX, era del conocimiento de muchos empresarios de la existencia de numerosos yacimientos de fierro y carbón en los alrededores de Monterrey, por lo que el conocimiento de Vicente Ferrara en empresas siderúrgicas de Estados Unidos, encuentra la oportunidad de instalar una similar en la ciudad, con el apoyo de Eugenio Kelly, León Signoret y Antonio Basagoiti Arteta consiguen apoyo financiero y fiscal, así como el terreno a instalarse, vislumbrando el potencial del estado de Nuevo León como productor de acero

Con el apoyo de diversos empresarios de la ciudad y del gobernador Bernardo Reyes al ofrecer importantes estímulos fiscales3 , el 5 de mayo de 1900 fue constituida la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. con un capital de 10 000 000 de pesos y la compra de la Compañía Mexicana de Fierro así como de los Fondos mineros de «El cinco de mayo», «La piedra iman» y «la Cueva» (localizados dentro del distrito minero de Golondrinas) del municipio de Lampazos y el derecho de explotación de otros fondos mineros de Lampazos y Monclova.

Se instala en un terreno de 226 hectáreas al oriente de la ciudad el centro fabril donde se instaló el primer alto horno de América Latina el cual entró en funcionamiento el 7 de febrero de 1903 cuya producción era de 350 toneladas diarias.

La mano de obra de principios del siglo XX imposibilitaba a la empresa tener obreros calificados por lo que fue necesario contratar técnicos extranjeros de Estados Unidos, Francia y Alemania edificando para ellos el Hotel Acero y para los obreros mexicanos la Colonia Acero formada por 120 casas.

En 1907 llega al consejo de la empresa Adolfo Prieto quien impulsó nuevas estrategias de comercialización y de producción alcanzando en 1909 la cifra de casi sesenta mil toneladas de acero. Buscando mejorar la educación de los trabajadores se funda en 1911 la Escuela Acero, es en este año que la empresa a producir 84 mil toneladas, la Revolución mexicana frenó el crecimiento de la fundidora casi apagando el fuego del Horno número Uno, así como afectando las zonas mineras y la comunicación por ferrocarril provocando escasez de materia prima e imposibilitando aprovechar la oportunidad de exportar el acero a los países que se encontraban en el conflicto de la Primera Guerra Mundial. El conflicto revolucionario afectó el ritmo de labores permitiendo en ciertos periodos laborar un par de días a la semana. Esto no impidió que se editara el Manual para constructores, obra que sería utilizada para la industria de la construcción y usada como referente por más de 50 años.

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