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Macroplaza entre la grandeza y la controversia

A casi 30 años, la Macroplaza  a pesar de haberse conservado como un ícono de Monterrey, en sus inicios estuvo lleno de controversia y críticas por la manera en que se llevó a cabo el proyecto.

Este majestuoso lugar, reconocido a nivel internacional, fue ideado y construido durante el gobierno de Alfonso Martínez Domínguez e inaugurado en 1984.

La Gran Plaza, como también se le conoce, cuenta con una extensión de 40 hectáreas y es la cuarta plaza más grande del mundo. En ella se conjugan las áreas verdes con los antiguos monumentos y edificios coloniales que contrastan con las nuevas construcciones.

Sus jardines están conformados por palmas, arbustos y flores, siendo en mayoría especies de la región, como anacahuitas y cenizos, plantas de flores como Asclepios, ruelias y lantanas que aparte de embellecer también son atractivas para las mariposas y colibríes.

Para su mejor conservación, la Macroplaza está dividida en dos secciones; la primera a cargo del municipio de Monterrey, la que ocupaba la Plaza Zaragoza y en donde se encuentra el Palacio municipal de Monterrey y el monumento al Sol.

La segunda sección se encuentra a cargo del gobierno del estado y comprende el área de la Explanada de los Héroes y en esa parte se encuentra el Palacio de Gobierno, el Teatro de la Ciudad, el Museo de Historia Mexicana, el Museo del Noreste y el paseo Santa Lucía.

LA CONTROVERSIA

Para la construcción de este lugar, se demolieron muchas construcciones y la se reubicaron a 283 familias que vivían en la zona y 310 negocios entre los cuales se hallaba el famoso cine Elizondo.

Desde su creación, este proyecto urbano ha traído numerosas críticas. En primer lugar la enorme destrucción del patrimonio histórico que había en el lugar; para la construcción de la Gran Plaza se argumentó el degrado físico y social de la zona.

La zona de la Macroplaza corresponde a la parte más antigua de Monterrey y era la más importante y representativa de la ciudad. Este caso de transformación ejemplificó una enorme operación urbana en donde se invirtieron enormes sumas de dinero, se demolieron varias manzanas y se pretendió crear un espacio abierto continuo que uniese el Ayuntamiento con el Palacio de Gobierno.

Entre las críticas más fuertes fue el capital invertido en relación al resultado obtenido, más aún, el haber destruido gran parte de la historia de Monterrey y haber construido un proyecto moderno que no resuelve las necesidades de la cuidad y sobre todo que no dialoga con su entorno histórico.

Asimismo, sus críticos señalan que los resultados visuales dejan mucho que desear ya que la Macroplaza es un espacio fragmentado e incoherente, es una explanada enorme donde distintos espacios se van arrejuntando sin ningún tipo de articulación.

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